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Terminal Browser: le puse ojos a mi agente

· 9 min de lectura
Oscar Adrian Ortiz Bustos
Ingeniero en Gestión y Desarrollo de Software

Introducción​

Creo que nunca lo habia dicho, pero me gusta demasiado la terminal. La uso para todo: levantar servidores, editar código, mirar logs, abrir dashboards, y obviamente también para hablar con el agente de IA de La Cueva del Neandertech NTCODE. Y una de las cosas que más me gusta de la terminal es que todo está en la misma ventana: no hay pestañas, no hay ventanas flotando, no hay contextos distintos. Todo lo que necesito está ahí, y puedo cambiar de foco con un par de teclas. Y que creen? Ahora también tengo un navegador de verdad ahí mismo, en la terminal, y el agente puede usarlo para leer y manejar páginas sin que yo tenga que abrir otra ventana. Y justo eso es lo que veremos en este post.

JEV: un modelo que no chatea, decide

· 10 min de lectura
Oscar Adrian Ortiz Bustos
Ingeniero en Gestión y Desarrollo de Software

Introducción​

Casi todo lo que le he pedido a un LLM dentro de un programa terminó igual. Le pido que clasifique algo, me responde con un párrafo amable, y yo acabo escribiendo un parser para sacar la palabra que de verdad necesitaba. Si la respuesta viene con un "Claro, con gusto" o con una categoría que no existe, el parser truena. Y el modelo, mientras tanto, está pensando token por token para decirme "sí".

Hace poco TypeSafe AI presentó JEV, y la idea me llamó la atención justo por ahí: un modelo que no está hecho para conversar, sino para decidir. Lo probé, armé una demo con tres ejemplos y en este post te cuento qué es, cómo se le pregunta y qué aprendí construyéndola.

Echo Dot: mi servidor atiende por la bocina

· 11 min de lectura
Oscar Adrian Ortiz Bustos
Ingeniero en Gestión y Desarrollo de Software

Introducción​

Tengo un Echo Dot desde hace tiempo y lo usaba de bocina. Música, el clima, un temporizador cuando se me quema algo. Un aparato con micrófono, internet y una nube gigante detrás, y yo pidiéndole canciones. Y para colmo, las mismas 4 de siempre.

Mientras tanto, en mi casa corre un servidor con decenas de contenedores al que nadie le hablaba más que yo, desde la terminal. Un sábado me dio por juntarlos: ¿y si la bocina fuera la puerta de entrada a mi servidor? Algo tan simple como decir "¿cuántos repos tengo?" y que la respuesta saliera de mi GitHub, no de un servicio genérico.

Este post es lo que probé y ajusté durante el fin de semana, con lo básico para que lo repitas con tu propio Echo. No salió a la primera, y lo que falló es de lo que más aprendí.

Pi Agent: de extensiones sueltas a un harness predecible en un fin de semana

· 16 min de lectura
Oscar Adrian Ortiz Bustos
Ingeniero en Gestión y Desarrollo de Software

Introducción​

Voy a ser completamente honesto: este fin de semana no me senté a construir un agente de IA desde cero. No entrené un modelo, no inventé un protocolo nuevo y tampoco hice una demo con fuegos artificiales. Hice algo bastante menos glamuroso: abrí mi configuración de pi agent y empecé a preguntar por qué algunas cosas no funcionaban como yo creía.

Empecé a las 8 de la noche, con la idea de revisar un par de cosas y dormir temprano. Cada respuesta abría otra pregunta, cada arreglo destapaba un fallo que llevaba semanas ahí, y en algún punto dejé de mirar el reloj. Cuando por fin levanté la vista de la terminal ya eran las 7 de la mañana y había amanecido. Once horas seguidas para descubrir que mi harness funcionaba mucho menos de lo que yo daba por hecho.

El resultado fue más interesante de lo esperado. Descubrí extensiones que no estaban cargadas, reglas que se contradecían, herramientas que el modelo ignoraba, un overlay que impedía detectar los bloqueos de herdr y más de veinte mil tokens de contexto fijo antes de empezar a trabajar. En otras palabras: el arnés tenía piezas buenas, pero estaban tiradas en el piso como las herramientas de un cajón que nunca ordenaste.

La clave de la cueva: WiFi de invitados que caduca sola

· 10 min de lectura
Oscar Adrian Ortiz Bustos
Ingeniero en Gestión y Desarrollo de Software

Introducción​

Llega visita, te pide la WiFi, le pasas el QR de la red y listo. El problema aparece la segunda vez que viene: ese QR sigue funcionando. Y la tercera. Y dentro de seis meses, cuando ya ni te acuerdas de que se lo diste. La contraseña de una red WiFi es un secreto compartido de por vida: una vez que sale de tu casa, no vuelve.

Yo quería lo contrario. Quería que cada visita tuviera acceso mientras está aquí y que ese acceso se apague solo. Sin portal cautivo, sin hardware nuevo, sin ponerme a administrar clientes uno por uno. La idea terminó siendo simple de enunciar y bastante entretenida de implementar: rotar la contraseña de la red de invitados cada 24 horas, de forma automática, y tener el QR nuevo siempre a un toque en el celular.

Spoiler: el módem no tiene API. Este post es cómo le hice una.